ARTÍCULOS CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD MEDITERRÁNEA: EL LINCE IBÉRICO COMO "ESPECIE PARAGUAS" Y "ESPECIE BANDERA"

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Conservación de la Biodiversidad Mediterránea: El Lince ibérico como “especie paraguas” y “especie bandera”

 

La cuenca del Mediterráneo constituye un hotspot de Biodiversidad, y la conservación del lince ibérico en particular puede contribuir de forma significativa a su conservación, tanto de forma directa – la rehabilitación del  hábitat beneficia a todas las especies que comparten dicho espacio con el lince –,  como de forma indirecta – el hecho de concentrar la atención en la región permite reunir fondos y actitud política, factores esenciales para el éxito de la misión de conservación.

 

Filipa Alves

 

 

 

 

El Mediterráneo, región prioritaria en la Conservación de la Biodiversidad

 

 

La cuenca del Mediterráneo constituye un área poco rica desde el punto de vista biólogico. Con 22.500 especies de plantas, de las cuales 11.700 (52,0%) son endémicas, es decir, exclusivas de esta región, se trata del tercer lugar con mayor diversidad en flora del planeta. En relación a vertebrados terrestres los números son de menor relevancia sin dejar por ello de ser importantes:  226 especies de mamíferos, 489 de aves, 230 de reptiles, 79 de anfíbios y 216 de peces de agua dulce de las cuales, 11,1% son endémicas en el caso de los Mamíferos, 5,1% en el de las Aves, 33,5% en el de los Reptiles, 34,2% en el de Anfibios y, por fin, 29,2% en el caso de peces de agua dulce*.

A pesar de constituir una zona de extraordinaria biodoversidad en la actualidad, su futuro como tal no está garantizado. De hecho, de las aproximadamente 1.912 especies de animales evaluadas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza dentro del ámbito de la Lista Roja, cerca del 19% se encuentran en la siguiente proporción:  5% en “Peligro Crítico”, 7% “En Peligro” y un 7% “Vulnerable”. Además del mundialmente conocido lince ibérico, este grupo de animales en riesgo incluye especies emblemáticas como la foca monje y el águila imperial, amenazadas por la pérdida de hábitat cuyos efectos se ven agravados por fenómenos de contaminación, sequías, especies exóticas invasoras y un exceso de explotación de las zonas.

 

 

Figura 1 - Paisaje mosaico del Lugar de Interés Comunitário Moura/Barrancos (Foto: Ana Júlia Pereira)

 

La elevada biodiversidad y proporción de endemismos, junto con el riesgo que corren de desaparecer, han hecho que la cuenca del Mediterráneo haya sido clasificada por la organización conservacionista Conservation International como uno de los 34 “Hotspots de Biodiversidad” del planeta. Este concepto fue creado por Norman Myers en 1988 para identificar áreas que, debido a la elevada concentración específica - muchas especies en un área restringida – y al considerable grado de amenaza, deben constituir áreas prioritarias en términos de Conservación.

 

 

La conservación de especies particulares como estrategia para la Conservación  de la Biodiversidad

 

Dada la dificultad relacionada con la monitorización y conservación de la Biodiversidad como un “todo”, surgieron muchos “atajos”, los cuales se basan en la utilización de "especies sucedáneas" que, debido a sus particularidades ecológicas, demográficas y/o mediáticas, se consideran útiles para conseguir alzanzar un objetivo de conservación que va más allá de la propia especie. De este modo surgió el concepto de “especies indicadoras”,  que pueden ser “indicadoras de biodiversidad” – su presencia está asociada a una gran diversidad de otros organismos,  “indicadoras de población” –  cuyas fluctuaciones poblacionales reflejan las de otras especies; e “indicadoras de la salud del ecosistema” – su presencia y  fluctuaciones reflejan alteraciones químicas y físicas en el ambiente. Por otro lado, surgieron las “especies paraguas”,es decir, especies cuya exigencia en cuanto al hábitat hacen que, garantizando su conservación, se esté protegiendo la de muchas otras; y las “especies bandera”, que son normalmente animales carismáticos y que pueden ser el pilar de una campaña de conservación porque reúnen el interés y preocupación públicas.

 

 

El lince como “especie bandera”  y “especie paraguas” en la Conservación de la Biodiversidad Mediterránea

 

La identificación de estos tipos de especies no es un proceso simple y lineal, y ello cuestiona la propia utilidad de estos conceptos en Biología de la Conservación. Además de atribuir de forma errónea la asignación de una especie en particular, es también muy común la utilización de diferentes conceptos como si fuesen  términos equivalentes cuando lo que realmente reflejan son perfiles distintos e independientes. Teniendo como objetivo eliminar cualquier tipo de ambigüedad relacionada con los diferentes conceptos y con la identificación de las especies que los representan, Caro and O’Doherty (1999) identificaron las características que deben ser exhibidas por esos tipos de especies.

Aunque no cumpla todos los requisitos identificados por Caro and O’Doherty, el perfil del  lince ibérico coincide en gran medida con el de una “especie paraguas”. De hecho, y como debe suceder con todas las especies que se consideran “paraguas” – lo que significa que conservándolas estaremos conservando un hábitat o una comunidad – el lince ibérico es una especie individual de dimensiones razonables, con un tiempo generacional largo. Este felino tiene además requisitos ambientales extremos, y necesita áreas muy amplias para sobrevivir, siendo considerado un especialista de hábitat aunque no cumpla con los criterios de facilidad de observación y muestreo, carácter migratorio, elevado tamaño poblacional y amplia área de presencia.Sin embargo su restringida área de distribución y el acentuado declive poblacional que dió origen a su clasificación como “especie amenazada” son las dos características más utilizadas para identificar a una “especie bandera”, por lo que el lince ibérico constituye un candidato legítimo para este “papel”. Por otro lado, como sucede muchas veces con estas especies, las particularidades físicas con las que cuenta le hacen ser un animal muy “atrayente” y éstas son determinantes para suscitar una empatía por parte del público,lo cual es, por definición, una de las características de una buena “especie bandera”. El interés y preocupación que despiertan estas especies en el público son determinantes para movilizar los recursos financieros y para incentivar el empeño de la clase política, esenciales para que la Conservación de la Naturaleza tenga éxito.

 

Figura 2 - Cartel da Campaña "Salvemos el Lince da la Malcata" lanzada por Liga pela Protecção da Natureza en la década de 70

 

 

La conservación del lince ibérico puede ser un valor añadido para la conservación de la Biodiversidad Mediterránea  en general, contribuyendo de forma directa – las actuaciones a nivel de recuperación de hábitat benefician a todas las especies que en él se encuentren –, y de forma indirecta – enfocando la atención en la región y promoviendo la recaudación de fondos para la conservación en dicha región, la cual ya ha sido clasificada como área de intervención prioritária para la Conservación de la Biodiversidad en general.

El uso del lince como especie focal en Conservación de la Biodiversidad Mediterránea ya fue reconocida por diferentes autores. De hecho, Travaini y colegas (1997), Delibes y colegas (2000) y Jiménez Lopéz (2000) se refirieron al lince como “especie paraguas”, y Ferrer & Negro (2004) y Ferreira y Delibes-Mateos (2010) como "especie bandera".

 

 

 

Diferentes enfoques en Biología de la Conservación

 

 

A pesar de ser el enfoque más recurrente adoptado por los profesionales de la Biología de la Conservación, hay varios aspectos que se podrían debatir sobre el desarrollo de proyectos de conservación íntegramente dirigidos a una especie en particular. En primer lugar hay que considerar la posibilidad de que el proyecto de conservación pueda fallar y no obtenerse éxito en su principal objetivo - evitar la extinción de una determinada especie. ¿Qué sucede en este caso? ¿Cesarían todas las actuaciones dirigidas a esta especie aunque beneficiasen a otras muchas? ¿Qué se hace cuando la conservación de una especie bandera entra en conflicto con la de otra especie también considerada como tal?

Como solución a estos y otros problemas y como alternativa se sugiere la “Gestión de Ecosistemas” . Al contrario que la conservación dirigida a una determinada especie, este enfoque se basa en los procesos ecológicos, que reflejan, según algunos defienden, la salud del propio ecosistema. No obstante, desde el punto de vista de conservación de las especies este enfoque no tiene sentido, ya que es posible preservar los procesos incluso si algunas especies que normalmente los realizan desaparecieran. Por otro lado, el propio concepto de “salud del ecosistema” es algo difuso – un bosque puede considerarse saludable si se tienen en cuenta el conjunto de servicios que ofrece como tal o, alternativamente, si constituye una comunidad totalmente funcional de plantas, animales y su ambiente.

 

 

Figura 3 - Ecossistema de Montado de Azinho (Foto: Ana Júlia Pereira)

 

Como alternativa a estos dos enfoques, surgió una 3ª estrategia que reúne “lo mejor de los dos mundos” . Este enfoque engloba la indentificación de especies que funcionan en los ecosistemas como “piedra angular” (o especies clave), es decir, que tienen más impactos en muchas otras de lo que sería de esperar teniendo en cuenta su biomasa y abundancia. Un ejemplo de ello son los “depredadores de la cima” de la cadena trófica, que controlan las poblaciones de especies presa que, en su ausencia, se volverían dominantes sobre otras que también habitan en su mismo nicho ecológico. La identificación de las especies que funcionan como “piedra angular” engloba el estudio de los ecosistemas y el modo en que éstos funcionan, aclarando cuáles son sus procesos ecológicos y, simultáneamente, exige que nos centremos en las especies - determinando cómo una puede influir en las otras, lo que hace que se vaya más allá de los procesos ecológicos. En esta perspectiva hay autores que consideran el lince ibérico como “especie clave” – Palomares (2001) y Pires&Fernandes (2003) -, a semejanza de lo que sucede con el conejo – Delibes-Mateos y colegas (2007). Aunque éste pueda ser un enfoque ideal, también tiene sus problemas – uno de los principales es que en un determinado ecosistema no puede existir una especie “piedra angular”. Otra situación posible es aquella en que una especie es clave en un ecosistema mientras que no lo es en otro.

 

*Dados da Conservation International disponíveis em www.biodiversityhotspots.org

 

Bibliografia

Biodiversity Hotspots. <www.biodiversityhotspots.org> Acedido em 21-12-2010

Caro RM & O’Doherty G. 1999. On the Use of Surrogate Species in Conservation Biology. Conservation Biology, 13 (4): 805-814

Delibes M, Rodriguez A & Ferreras P. 2000. Action Plan for the conservation of the Iberian lynx (Lynx pardinus) in Europe. Nature and Environment, 111.

Delibes-Mateos M, Redpath SM, Angulo E, Ferreras P & Villafuerte R. 2007. Rabbits as a keystone species in southern Europe. Biological Conservation, 137(1): 149-156

Ferreira C & Delibes–Mateos M. 2010. Wild rabbit management in the Iberian Peninsula: State of the art and perspectives for Iberian lynx conservation. Wildlife Biology in Practice, 2(6)

Ferrer M & Negro JJ. 2004. The near extinction of two large predators: super specialists pay a price. Conservation Biology, 18(2): 344-349

Jiménez López MA. 2007. Habitat modeling in support of corridor design for the Iberian lynx. Master Thesis. Utrecht University, Faculty of Science, Department of Biology

Palomares F. 2001. Vegetation structure and prey abundance requirements of the Iberian lynx: implications for the design of reserves and corridors. Journal of Applied Ecology, 38(1): 9-18

Pires AE & Fernandes ML. Last lynxes in Portugal: Molecular approaches in a pre-extinction scenario. Conservation Genetics, 4(4): 525-532

Simberloff D. 1998. Flagships, umbrellas, and keystones: Is single-species management passe in the landscape era?. Biological Conservation, 83(3): 247-257

The Mediterranean: a Biodiversity Hotspot under threat <cmsdata.iucn.org> Acedido em 21-12-2010

Travaini A, Delibes M, Ferreras P & Palomares F. 1997. Diversity, abundance or rare species as a target for the conservation of mammalian carnivores: a case study in Southern Spain. Biodiversity Conservation, 6(4): 529-535